Anécdotas

Aqui podras encontrar curiosas e interesantes anecdotas acerca de nuestro equipo. Si tienes alguna, no dudes en compartirla, que con gusto la publicare.
Default y derrota
En su primer temporada, los Tigres perdieron por default en Texcoco porque no pudieron viajar, ya que entonces azotaba al país el Huracán Beulah. Sin embargo, intervino el “Faraón de Texcoco”, Silverio Pérez, entonces presidente municipal, y se ordenó la celebración del juego. De todos modos perdieron los Tigres.
DT y Jugador
El 5 de marzo de 1961 los Tigres de nuevo se vieron envueltos en una gran batalla, en Ciudad Victoria, donde empataron a cero goles con los Cuerudos. El pésimo arbitraje de Filemón Medina provocó la bronca y el juego terminó 15 minutos antes de la final. Los Tigres salieron escoltados del estadio, mientras todo el mundo le echaba la culpa al técnico “Chojos” López, quien también actuaba como jugador.
Tigres a la cárcel
Cuando se jugaban seis minutos de compensación, Piñan metió un gol recibiendo pase con la mano del “Cri Cri” Fernández, el cual protestaron airadamente los Tigres, pues era el empate 2-2 frente al Laguna en Torreón en diciembre de 1960. Estaban en la protesta al árbitro David González, cuando el “Tanque” Arredondo pateó al “Zarco” Gallaga y se armó la bronca general. Al llegar la calma, el nazareno pitó el final y los jugadores fueron a los vestidores. Sin embargo, al poco tiempo los llamó de nuevo, pero los Tigres se negaron a volver, por lo cual los mantuvieron incomunicados y luego los llevaron a la cárcel. Al técnico Sergio “Chojos” López le aplicaron multa de 430 pesos y le dieron cuatro juegos de suspensión.
"Triquis Tribilin"
A José de Jesús Morales, anotador del primer gol de los Tigres en Segunda División en 1967, le decían “Triquis” en lo que fue una degeneración de “Tribilín”. Cuando era niño, un camión lo atropelló y por eso se volvió muy asustadizo y el médico recomendó que leyera revistas de monitos como parte de su terapia. Entonces, su ídolo fue “Tribilín” y así le decía su mamá. Luego alguien entendió “Triquilín” y después apareció la variante que lo inmortalizó como “Triquis Morales”.
Mr. México
Hasta un físico culturista de fama, quien fue nada menos que Mr. México, jugó con los Tigres de Segunda División, aunque con éstos no sobresalió tanto como en las pasarelas de los musculosos. Se llamaba Jaime Palacios y era centro delantero. Igualmente, hubo un gigante de la defensa al que, precisamente por su estatura, le decían “El Grande”. Era Ramón García, quien imponía respeto y temor en la zaga central pues medía cerca de dos metros.
Siempre lluvia
La lluvia siempre acompañó a los Tigres en Segunda División. Su primer juego de la temporada de su reaparición, 67-68, estuvo lloviendo cuando empataron 2-2 con Orizaba. De tanto que jugaron en el terreno húmedo, se acuñó aquella frase que se hizo proverbial: “Es jueves, juegan los Tigres y llueve”.
Primer campeón
Guillermo Arciniega fue el primer campeón goleador, no sólo de los Tigres, sino de todo el fútbol regiomontano. En la temporada 1968-69 terminó a tambor batiente anotando seis dianas seguidas, entre ellas tres al Ciudad Madero, y finalizó con 24 goles que le valieron el título.
Arciniega jugó prestado con los Felinos y a la siguiente campaña 69-70 volvió a su equipo Monterrey en Primera División.
Clásico contra Jabatos
Los Jabatos del Nuevo León descendieron la temporada 1968-69, pero su intención fue regresar cuanto antes al máximo circuito.
Por eso mantuvieron casi el mismo plantel para el torneo 69-70 de la Segunda División. Lógicamente, eran favoritos para ganar a los Tigres su primer Clásico de la historia el 15 de agosto de 1969 en el Estadio Universitario. Sin embargo, los Felinos se impusieron 2-0, con golazo de Raúl “Perro” Díaz y Polo Barba.
Dramático pase
En el Torneo México 70, los Tigres obtuvieron una de las más dramáticas clasificaciones de su historia. En la última fecha ganaron 4-3 al ciudad victoria con dos goles de la “Henra” Ramírez, Lupercio y Mercado. Esa misma jornada, madero goleó 4-0 al Tampico y con ello los felinos, dirigidos por Nelson Guzmán, obtuvieron su pase a finales apenas por gol average.
En avión
Cuando iban a disputar la Final contra el Atlas en México en 1971-72, por primera vez los jugadores de lo Tigres hicieron el viaje en avión. Sin embargo, algunos le tenían miedo al “pájaro de acero” y prefirieron viajar en el tren “El Regiomontano” desde un día antes y llegaron tarde. Ya allá, Atlas los mandó a volar con goleada de 4-0.
Siete goles seguidos
Gerardo Cornejo anotó siete goles seguidos la temporada 1972-73. La jornada 31 metió tres cuando los Tigres ganaron 4-2 al Irapuato con otro tanto de Rubén “Custer” Díaz. Su cuota la completó la siguiente fecha con cuatro dianas más y los felinos golearon 5-1 al Zamora como visitantes con otro tanto de Juanito Ugalde.
Puente, otro campeón
José Luis Puente fue el segundo campeón anotador de los Tigres. Con 30 goles el ariete obtuvo el cetro la temporada 1973-74 colaborando para que el equipo universitario obtuviera el título de Segunda y el ascenso a Primera. En el cierre del calendario regular, Puente metió siete dardos seguidos, tres de ellos en el triunfo de 3-1 sobre Ciudad Victoria aquí para asegurar el campeonato. Dos temporadas antes había sido subcampeón goleador.
Bronca
La jornada 14 del 73-74 hubo gran bronca en Ciudad Victoria cuando los Tigres ganaron 2-1 con goles de José Luis Puente y Juan Rodríguez Jara. A los aficionados no les gustó el segundo tanto, pues decían que cayó en fuera de lugar, y se brincaron a la cancha. El juego se suspendió 20 minutos hasta que la policía calmó los ánimos. El arbitro fue Julián Cicero.
¡Duro Tigres!
El potente grito de impulsó al equipo universitario dio vuelta en todos los estadios de la república: ¡Duro Tigres! Su inventor fue el C.P. Roberto Méndez Cáceres, Tigre de pura cepa, y quien ocupó la presidencia del club desde finales del Torneo 69-70 hasta la 73-74, cuando fueron campeones, aunque él se retiró poco antes por motivos personales. Fue él quien formó aquel equipo monarca.
Vende Boletos el Alcalde
Apenas antes de iniciar el partido final por el título de Segunda División en 1974, la directiva de la U de G dio 200 boletos para los aficionados Tigres. El Lic. Leopoldo González Sáenz, entonces Presidente Municipal de Monterrey, y el rector de la U.A.N.L., Dr. Luis E. Todd, estuvieron vendiéndolos a los porristas y aficionados felinos a las puertas del Estadio Tecnológico de Guadalajara.
Cierra la llave Tomás
En la temporada 1977-1978, Tigres peleaba por la supremacía de su grupo. En un partido contra el Monterrey, ni más ni menos, disputado el 14 de enero de 1978, el técnico Carlos Miloc se había cansado de llamar a Tomás para decirle algo, pero el "Jefe", que no gustaba de ser regañado o aconsejado cuando se encontraba jugando, no le hacía caso.
El entrenador, ya fastidiado, hacía con la mano una seña como si cerrara una llave de agua, otra como si abriera una puerta y una más como moviendo un picaporte. Boy lo veía de ladito, pero no se acercaba a la banda para ver que quería el experimentado técnico uruguayo.
Mantegazza, otro virtuoso del balón, se acercó al Capitán y le dijo, "ya, ve a ver que quiere el viejo, si se enoja va a estar así toda la tarde". Pero Tomás Boy siguió jugando y no le hizo caso. Carlos Miloc, cansado, hizo un además de resignación y se fue a sentar a su banco.
Al término del encuentro, que por cierto ganaron 4-2, Boy se acercó al Auxiliar Dagoberto Fontes y le preguntó que era esa seña que le hacía Miloc. "Te decía que tomaras la manija del partido".
Bueno, dijo Tomás, yo le entendí que cerrara la llave y pensé que la del agua. Pero como ganamos y jugué como siempre, yo creo que va a estar calmado el viejo. Tomás se retiró a festejar, mientras Miloc, ya más tranquilo, tomaba su mate mientras sonreía por el triunfo logrado.
”La mejor afición de México”
Tal vez algunas ocasiones has escuchado a través de medios de comunicación o has leído en periódicos cuando a la afición de Tigres se le llama “La mejor afición de México” y te preguntaras porque se le llama así o pienses que es algo que se le ocurrió a algún cronista deportivo o simplemente creas que es algo reciente que esta de moda: pero esto tiene una ya larga historia.
La historia de este hecho que marco para siempre a la hinchada de Tigres como una hinchada fiel y entregada a su equipo sin importarle los resultados y apoyando siempre en las buenas y en las malas, se escribió un día 9 de Junio de 1977 en el estadio Univesitario ante 55mil hinchas que escribieron una de las paginas mas memorables en la historia de Tigres.
Ese día se disputaba un partido de vital importancia; era un partido de vida o muerte por la permanencia en primera división. Su enemigo , el Zacatepec, un equipo aguerrido que ya estaba acostumbrado a esta clase de juegos, ya que en algunas ocasiones se había salvado del descenso en juegos como este y venía precavido y dispuesto a todo tras el resultado de empate que habían obtenido en su estadio conocido como la selva verde.
La temporada de Tigres no había sido nada buena, por lo que habían visto pasar como técnicos a Claudio Lostanau quien los había hecho campeones de copa un año antes y a Mario “Flaco” Pérez quien no había podido enderezar la nave. Pero la directiva estaba empeñada en mantener al equipo en primera división por lo que tuvo que echar mano del bombero de lujo; el técnico húngaro Arpad Fekete.
La experiencia del Sr. Fekete logro evitar que Tigres se fuera directo a Primera división mas sin embargo no pudo evitar que quedara en la zona del descenso por lo que ese día era ganar o morir.
Su hinchada como siempre estaba presente, 55mil hinchas unidos por un solo corazón, dejando la garganta en cada jugada le hacían sentir al jugador que ellos también estaban presentes en la cancha. Y el jugador con la camiseta mojada por el esfuerzo se entregaba a su gente peleando cada balón en todos los rincones del terreno de juego.
Pero el Zacatepec no estaba dispuesto a morir sin luchar y el partido se peleaba en cada palmo de terreno, la batalla era fuerte y dura y desde temprano estaba empatado a un gol por bando.
El ataque de Tigres era constante en busca del gol de la salvación pero la respuesta del Zacatepec era inmediata, con descolgadas o simplemente rompiendo el balón a donde fuera.
Pero una vez más la hinchada de Tigres se hacía presente; el pueblo Tigre rugía con toda su grandeza e impulsaba a los jugadores a dejar todo dentro de la cancha. Esos 55mil hinchas parecían una sola garganta que provocaba un estruendo ensordecedor en todo el estadio. La hinchada jugaba su mejor partido, era el partido de su vida y no estaba dispuesto a perderlo.Todo México era testigo de la fiereza de la hinchada de Tigres y pronto iba a tener resultados.
Y fue precisamente en un tiro de esquina cedido por el Zacatepec en donde Tigres conseguiría su gol tan anhelado. Tomas Boy se disponía a cobrarlo, con sus clásicos movimientos y desplantes tan conocidos era ovacionado por la gente; había sido el mejor jugador del partido pero no había podido consagrar su gran actuación. Fijo su mirada en el área buscando un rematador en buena posición pero la lucha en el área era intensa, todo el Zacatepec defendía, utilizando cualquier tipo de recursos y dificultaba los movimientos de los delanteros de Tigres, pero Tomas tenía la clase y sabía donde poner la pelota. El momento llego,Tomas Boy lanzo el balón hacia el área; parecía que el tiempo se detenía en ese instante, en el vuelo de la pelota iban los recuerdos de ese corto pasado de Tigres en primera división de tan solo tres años pero ya con un campeonato de copa, el primero en la historia de Nuevo León obtenido en el estadio Universitario ante los cremas del América apenas un año antes. El balón seguía en el aire, en el área estaba un brasileño que había sido contratado como un gran goleador y que apenas había anotado un gol en toda la temporada y era conocido como “Iauca” el cual la prensa le apodaba “El artillero del diablo”. Sus cualidades eran su altura y fortaleza por lo que al ver el centro, salto entre ese mar de gente que había en el área,mas con deseo y coraje que con técnica pero al chocar entre los defensas quedo en el aire de espaldas al marco,solo que el gol tenía que caer y así como estaba al no tener tiempo de acomodarse, con un esfuerzo extra y en un remate poco común golpeo el balón con la nuca para anidarlo en las redes contrarias.
El estadio Universitario exploto,era el gol de la salvación, los deseos del pueblo Tigre por tener un equipo grande en la ciudad volvían a renacer y mas tarde se cumplirían con esos campeonatos obtenidos en la década de oro. El partido estaba a punto de terminar por lo que el arbitro no tardo en pitar el final, la felicidad invadió a la gente por completo, rostros llenos de lagrimas de alegría se veían por doquier, sonrisas, abrazos, gritos de júbilo, los jugadores abrazados saltaban y gritaban llenos de emoción dentro de la cancha que pronto fue invadida por la hinchada para levantar en hombros a los jugadores y pasearlos por todo el terreno de juego.
Y ahí mismo un poco apartado de todo como era su costumbre, ese hombre frío y calculador acostumbrado a estos combates llamado Arpad Fekete miraba a la gente y recorría cada rincón del estadio, mirando los rostros eufóricos y llenos de felicidad de los hinchas Tigres. Porque el sabía que ellos habían ganado el partido; porque ellos con su aliento habían llevado a Tigres a la salvación y así lo reconocía.
Arpad Fekete ya había salvado a muchos equipos del descenso por eso era llamado “El bombero”; pero nunca había visto a una hinchada tan entregada, tan fiel y apasionada por lo que su rostro mostraba una emoción que no era muy común en el y en sus ojos se asomaba un sentimiento de alegría, de satisfacción, de admiración por esa gente que para el era la mejor afición del mundo y lo llevaba casi hasta las lagrimas. Pronto fue invadido por un grupo de reporteros de todo México quienes lo felicitaron por salvar a Tigres del descenso y al preguntarle a que atribuía el triunfo; el señor Fekete aún con esa gran emoción en su rostro y sin dejar de mirar hacia las tribunas exclamó: el triunfo es gracias a esta gente, que es:”La mejor afición del mundo”.
Sin embargo a este gesto tan noble del señor Fekete la prensa nacional lo catalogo como algo que había sido dicho por la emoción del momento, por lo que como un gran reconocimiento prefirieron llamar desde ese momento a la afición de Tigres:”La mejor afición de México”
¡Empatamos!
Pilar Reyes, portero titular en la epoca dorada de nuestro equipo intervino con la Selección Mexicana en el Mundial de Argentina 78, donde dejó para la posteridad una anécdota que provocó algunas risas en medio de la desastrosa actuación ante Alemania.
"Jugando contra Alemania, en el 3-0 choco contra Rummenigge, con los taquetes de aluminio salgo cortado de la rodilla, me llevan a la enfermería, me estaban suturando, oía gol y le pedía a Dios: "Que sea de México", cuenta.
"Termina el partido, y en el túnel rumbo a los vestidores estaba la enfermería con la puerta abierta, y Pedro Soto (el portero que le había sustituido) iba pasando, me vio de reojo y entró. Para darme ánimo entró y me dijo: "No te preocupes, empatamos", "¿ííDe veras!!!?, casi me caigo por abrazarlo", dice: 'tres a ti y tres a mí, hijo', se dio la media vuelta y se fue".
¡Sube Pilar, Sube!
Pilar era un portero que sostenía una comunicación emocional con la tribuna, sobre todo cuando tomó la costumbre de salir de su portería para avanzar con el balón hasta media cancha o más allá. Lo mismo servía que iba a rematar.
Jugaban con la UdeG y perdían 1-0, faltando alrededor de 11 minutos y Tigres estaba volcado sobre la portería contraria con esa delantera inolvidable en que figuraban hombres de medio campo hacia delante como Tomás Boy, Jerónimo Barbadillo, Sergio Orduña y Walter Daniel Mantegazza.
"Estaba el equipo volcado, yo estaba casi sobre media cancha, jugábamos en Monterrey y viene un rompimiento de la UdeG que tomo en media cancha, y lejos de patearla, eludí a dos contrarios, uno de ellos el "Médico" Reyes, otro Roberto Da Silva, abro a la banda, envío el centro y Mantegazza conecta el 1-1", narra emocionado.
"¿Te imaginas en ese momento?, porque el Estadio Universitario era una locura, y después viene una jugada igual, que vuelvo a eludir a dos contrarios, abro para "Alacrán" Jiménez, viene el centro y Mantegazza la sella, y entonces, ahí fue la locura".
Ese día nació el grito de "íSube, Pilar, sube!", que se convertiría como en un grito de batalla, como "ívamos a la carga!", un cántico de la afición cuando el equipo felino necesitaba levantarse de un marcador adverso.
¿De 'rabona' invertida?
En 1979 en el Astrodome de Houston se vio una extraordinaria jugada de esas que asombran a todo mundo. Walter Daniel Mantegazza metió un gol de "rabona"... íde espaldas al marco!
Los Tigres sostuvieron un juego de exhibición contra el Huracán de Houston, al que golearon 7-0, con cuatro tantos de Mantegazza precisamente.
El séptimo gol cayó de forma increíble. Mantegazza estaba de espaldas a la portería, cruzó la pierna derecha por delante de la izquierda y con el talón metió la asombrosa diana.
í"Gol de rabona invertida", ni más ni menos!
Portero sin suerte, no es portero
Mateo Bravo, arquero que quedo inmortalizado en el Estadio Azteca una tarde de 1982, tenía su cábala. Traía una bolsita de cuero llena de cuentas o piedrecillas, que colocaba bajo uno de los postes. De acuerdo a sus creencias, ese amuleto le dio resultados porque, siendo arquero reservista, se convirtió en bicampeón de Liga de una forma por demás milagrosa.
Porque milagro fue que las dos veces que los Tigres disputaron el cetro, se diera la gran coincidencia de tener que ocupar la portería titular. Y milagro fue que, en el momento culminante, apareciera para detener dos penales que significaron la corona. Y milagro de la oportunidad fue que, para adornar su heroicidad, el doctor Todd le acomodara el sobrenombre inmortal de "San Mateo".
Almaguer: ¡Gol en 12 segundos!
El gol más rápido en la historia de los Tigres lo anotó Sergio Almaguer apenas a los 12 segundos de iniciado el juego contra Morelia, allá en Michoacán. El 24 de abril de 1993, en la jornada 37 del Torneo 92-93, el “Potro Salvaje” metió este gol ultrarrápido cuando Roberto Gasparini le envió un pase profundo y batió al portero Eduardo Fernández. Con otro gol de Almaguer, los Tigres ganaron 2-1.
Marcados por la trampa
Una de las páginas más negras de Cemex fue el caso de Osmar Donizete en el Verano 2000. El brasileño fue adquirido en 2.5 millones de dólares, y fue registrado sobre la hora con una firma adulterada. A petición del club Celaya, la FMF investigó su papelería, y la trampa salió a la luz, lo que le costó que al equipo perder nueve puntos que tenía en la bolsa por triunfos ante Toluca, Atlante y Rayados. Se repitieron los juegos, pero sólo se rescataron cuatro puntos.
El Cotogate
José Luis El Coto Sierra llegó en 1999 a Tigres procedente del Colo Colo, en una cantidad que rondaba los 2.5 millones de dólares. Luego de seis meses sin rendir, el volante fue regresado al club andino, pero sin recuperar la inversión. Fue hasta años después, y tras vetar a todos los chilenos del futbol mexicano, que los felinos cobraron una parte de la transferencia. Eso sí, en cómodas facilidades.
Poroto ¡Se les olvidó!
En el verano del 2009 los felinos perdieron el control del argentino Fabián Cubero, al que ya no pudieron tener de vuelta por un descuido monumental. El Poroto, quien llegó al club en enero del 2007, fue dado de baja en mayo del 2008 por Manuel Lapuente, quien buscó ocupar su plaza con otra posición. Pero tras prestarlo un año al Vélez Sarsfield para que no perdiera ritmo, el jugador venció contrato en junio de 2009, y quedó en posibilidad de firmar con quien quiera, sin dar cuentas a Tigres. Su costo fue de 1.2 millones de dólares.
Czor…nomaz 20 días
El despilfarro felino con Cemex no tiene igual. Para el Invierno 1997, primer torneo de vuelta en Primera, el club contrató al delantero argentino Adrián Czornomaz, en un precio cercano a 1 millón 700 mil dólares. Tres semanas después el jugador fue dado de baja, debido a que no gustó su accionar. Un mes más tarde, el pampero de 20 años fue cedido en préstamo a un club de la Segunda División de su país, por una mínima cantidad de su valor.
Su ingenuidad está en griego
En el 2006, el defensa brasileño Julio César Santos pidió un permiso a la directiva para viajar a España por un presunto problema personal, y convencer a su esposa de regresar con él a Monterrey. Pero la realidad es que su viaje fue para negociar su pase al Olimpiakos de Grecia, situación que concretó finalmente, y que al ser destapada en los medios obligó al club a dejarlo libre.
Piratas del Hidalgo
La directiva felina quedó en evidencia en el 2006 cuando Jesús Martínez, presidente del Pachuca, la acusó de piratear al técnico José Luis Trejo en pleno festejo por el título. El dirigente reveló que habían pasado sólo unas horas desde la Final ante San Luis cuando se cayó la opción de renovar al timonel, por una jugosa oferta de los regios, que no respetaron los tiempos.
Kikín galáctico
Francisco Fonseca es el jugador más caro en la historia del futbol mexicano, por casi 5 millones de dólares pagados al Benfica de Portugal en el 2007. Su éxito se reducio a la mercadotecnia.. Se ha tratado de venderlo, pero su sueldo elevado impide colocarlo hasta prestado.
Un mes sin trabajar
Fue uno de los jugadores más prometedores por su peligrosidad en la cancha, pero a un año de su llegada, Kleber protagonizó una novela que exhibió la debilidad de la directiva a merced de los intereses económicos. De cara al Clausura 04, el brasileño extendió sus vacaciones en Brasil, presuntamente por buscar acomodo en otro club, tardando 47 días en reincorporarse. A su regreso, con una simple disculpa, el amazónico volvió a entrenar con un equipo que ya había disputado el Interliga y estaba en plena jornada seis.
Cambian goles por fama
Nilson Esidio fue el goleador de Tigres en Primera A, pero sorpresivamente, ya con el ascenso a Primera, la directiva dejó a un lado al brasileño para traer al delantero búlgaro Emil Kostadinov, quien costó dos millones de dólares, pero anotó sólo dos goles en un torneo. Dejó la institución a los seis meses, y el club batalló para encontrarle acomodo los siguientes tres años.
Vacaciones pagadas
Américo Gallego dejó al Toluca con el firme motivo de obtener un año sabático… y lo logró, cobrando en Tigres el mejor sueldo para un técnico en Latinoamérica. El Tolo proyectó apatía al trabajo y poca capacidad técnica, enmarcando su salida con una goleada de 6-1 ante Pachuca.
Atenidos a su astucia
Comprar al jugador de moda era el análisis que realizaba Tigres en el 2005. Así, Sebastián González fue traído del Atlante en un jugoso contrato por cuatro años. Rindió a medias, pero fue corrido al año de su llegada. Al batallar para encontrar equipo, el chileno denunció bloqueo de la directiva, a la que calificó de amafiada. Hoy está prestado en Chipre.
Vergüenza continental
Tigres fue la burla de Conmebol en la Libertadores 2006, cuando ante una racha de lesiones cargó sólo con 15 elementos, en su mayoría novatos, para visitar al Corinthians. Al llegar a Brasil, Ricardo Ferreti se dio cuenta por los medios que sus estelares Julio César Santos y Carlos Morales, a quienes había dejado en México, no estaban suspendidos como pensaba, sino que la acumulación de tarjetas sólo les valía una multa económica. Cayeron 1-0.
El pase del ‘millón’
La lesión de Alfredo Talavera fue el perfecto celestino para que, apoyado en el reglamento, Tigres buscara compensar un mal armado en la pretemporada trayendo un refuerzo mexicano que militara en el extranjero. Tras una novela con el Deportivo La Coruña, Omar Bravo fue el elegido, con más de medio millón de dólares para el club y 400 mil de sueldo. Jugó seis partidos de nueve posibles, no anotó ningún gol, y apenas si dio un pase para anotación.